Cada rincón muerto debe ser funcional

Hacer de un rincón muerto un espacio funcional requiere un poco de imaginación nada más. En este ático por ejemplo, se pueden aprovechar los techos bajos, llenarlos de estanterías y un escritorio y de esta manera lo convertimos en una oficina privada. Este nuevo espacio le añade valor a la casa y será algo que los futuros compradores tomarán en cuenta.